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TV escuela una gran familia

Actualización de estado. Sacado de Fabecook. Escrito por un alumno de TVEscuela

De Juan Yagüe

A las 9:45 ya estaba en el número 7 de Ros de Olano. Aparecía la directora de la escuela. De TV escuela. La madre de esa familia. Allí a lo largo de la semana pasan todos sus hijos y hermanos, alumnos y profesores. Ella da a basto con todos. Todos los niños disfrutan aprendiendo, todos los hermanos de ella enseñando. La dinámica familiar funciona. Los niños crecen en poco tiempo, maduran, se hacen mayores, se van. Pero se van de casa, no de la familia. De la familia de TV escuela no es posible irse del todo. Si preguntan por las claves tendrán como respuesta la determinación, el trabajo y la perseverancia. Magnífico.

Unos presentan, otros hacen fotos, otros preparan programas, otros afinan los tonos. Los nenes progresan, cada vez queda menos para que partan. Para eso han venido. Un modelo educativo, de aprendizaje, que da mucho que pensar. Una maquinaria perfecta, calculada al milímetro por esa mente privilegiada. Todo dicho así suena muy frío pero visto en perspectiva se puede reducir a esto.

Claro que, la realidad es bien distinta. Los alumnos, los niños, llegan a cuatro patas y se van formados, de pie, con una carga afectiva, emocional enorme, por personas que han luchado por ellos, por enseñarlos, que han celebrado sus progresos, que no desisten hasta corregir los fallos. Han gritado, han reído y se han pasado la mano por el cabello hacia atrás en señal de dudas, frustración o exasperación al no conseguir el próximo objetivo.

Los mails monopolizan las bandejas de entradas, las tareas propuestas crean motivación en el niño ávido de aprender, de aprender lo que siempre quiso. Se esfuerza, se supera, progresa. El talento se pule, el niño se convierte en hombre.

Al producirse un crecimiento tan brutal, tan intenso, cuantitativo y cualitativo, en un espacio tan reducido de tiempo surge la duda de ¿para qué estudiar periodismo? al final lo que vale es saber escribir un artículo como un todo, sin errores, con una coherencia textual que tenga un sentido completo. Al final lo que vale es ponerse delante de una cámara y comunicar. Adoptar una postura corporal correcta y enamorar al del otro lado de la pantalla. Al final el que escucha la radio tiene que quedar encandilado de voz y mensaje. Y yo lo siento pero para esto no hace falta estudiar una carrera.

A mi no me engañan. Para aprender no hace falta encerrarse en un aula. No hace falta leer libros y libros. Hace falta experimentar. Tropezarse, levantarse y volverse a caer. Progresar. Vivir. Mejorar. Hacer algo distinto. Destacar. Y sobre todo disfrutar. Hacer lo que te gusta. Eso es lo más grande que hay. Hacer lo que te da la gana no tiene precio.

El curso acaba en dos semanas. Y es algo triste. Ves el progreso, lo notas, lo sientes, lo vives. Pero es un fin necesario. El progreso acaba. El niño ha madurado y debe partir. La vida sigue. Y TV escuela siempre seguirá con nosotros.

TV escuela Onlyframe
TV escuela Onlyframe nace para formar a profesionales y aspirantes a profesionales del cine y la televisión. Trabajar en televisión y cine es el sueño de muchos. Es una profesión de talento, de dotes, de imagen, pero sobre todo de vocación. Son profesiones por las que arriesgas y apuestas hasta límites inimaginables. Tanto si estás delante del piloto rojo como detrás, una vez que pruebas te enganchas.

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